Un disparo de fusil detrás del hombro y otro en la pierna terminaron con la vida de Pablo Escobar Gaviria aquel 2 de diciembre de 1993 en el barrio Los Olivos de Medellín.
Pero el destino de muerte continuaba marcado también para su familia.
Luego de ese crimen que conmovió a Colombia y al mundo, el primero en sufrir otro atentado del que milagrosamente sobrevivió fue su hermano, Roberto Escobar.
Ocurrió diecisiete días después de que ejecutaran al narcotraficante mientras estaba detenido en la prisión de máxima seguridad de Itagüí.
Un sobre bomba que tenía membrete de la Procuraduría y debía haber atravesado controles y detectores llegó a sus manos y detonó provocándole severas lesiones, principalmente en su vista..