A los 71 años murió Álvaro Mangino, sobreviviente de la tragedia de los Andes, recordado por su resiliencia y compañerismo.
Una charla con un amigo lo convenció de subir al avión del equipo de rugby Old Christians, sin imaginar que el destino le tenía preparada una prueba extrema y tras el accidente, pasó 72 días en la montaña con fracturas en ambas piernas, enfrentando el frío, el hambre y el dolor en un combate constante por sobrevivir.
Mangino padecía una progresiva neumonía que, con el tiempo, fue deteriorando su salud y finalmente no pudo vencer, por lo que su muerte generó una gran conmoción, no solo entre sus seres queridos, sino también en el público que siguió de cerca su relato y quienes mantuvieron viva su historia.
El elenco de “La sociedad de la nieve”, la película que retrató la tragedia en 2023 y estremeció a los espectadores, lo despidió con emotivos mensajes, recordando su valentía y el impacto que dejó en todos los que conocieron su lucha. Álvaro Mangino tenía 19 años cuando una de las tragedias más grandes de la historia los sorprendió y obligó a buscar las formas más escalofriantes para salir adelante y conseguir que los encuentren con vida.
Él, no era parte del equipo de rugby Old Christians, ni asistía al Colegio Stella Maris, que los llevaba hacia el otro lado de los Andes, pero su vida daría un giro inesperado gracias a una conversación con un amigo, que lo terminó de convencer para unirse. Al principio, él no tenía planeado subirse al avión que volaría a Chile, de hecho, estuvo a punto de no viajar, porque sus amigos por los que iba al final se bajaron de la travesía, pero Marcelo Pérez, capitán del equipo, lo persuadió a última hora.
Así, con dudas y sin imaginar lo que le esperaba, terminó abordando el vuelo que lo cambiaría todo para siempre. El 13 de octubre de 1972, el transporte se estrelló en la cordillera, a causa de la pérdida del control debido a condiciones meteorológicas extremas y un error de navegación, y de las 45 personas a bordo, solo 33 sobrevivieron al impacto inicial y 16 a las hostilidades climatológicas. Durante las siguientes semanas, las condiciones empeoraron, lo que dificultaron cada vez más la supervivencia de los sobrevivientes.
La montaña, la falta de comida, el frío y las heridas marcaron cada día de sufrimiento, volviendo ese sueño en un verdadero infierno que atentaba con no terminar más.
Mangino, en este sentido, sufrió fracturas en sus dos piernas, lo que no le permitía moverse con facilidad, en un ambiente hostil en el que la salud favorable era lo más importante para poder salir con vida.
Así, entrenó su habilidad para poder arrastrarse y el compañerismo de sus colegas se vio reflejado en la improvisación de una hamaca hecha de urgencias para su rescate, lo que lo ayudó a mantenerse a salvo de los gélidos cambios del invierno, que en más de una ocasión estuvieron a punto de sepultarlos a todos.
Como todos, se vio forzado a comer la carne de sus compañeros muertos, una experiencia que él mismo describió como la decisión más difícil de su vida y que en la película de Juan Antonio Bayona de 2023 estremeció a todos.
Pero el horror de la situación no terminó allí, ya que la muerte de varios amigos, como Marcelo Pérez, dejaron una huella profunda en él, que volvían más complicado el humor para tratar de sobrevivir hasta que lo encontraran.
Años después, Mangino contaría su historia en el libro “La Sociedad de la Nieve”, que fue adaptado al cine por el director español en coproducción con uruguay y argentina.
A través de su testimonio, el mundo pudo conocer la increíble fuerza de voluntad que tuvo que tener para sobrevivir.
Tras conocerse la triste noticia, sus compañeros, el elenco de la producción y el público, aparecieron en las redes sociales para enviarle sus últimos saludos de despedida y recordarlo con cariño.
Juan Ignacio Caruso, el actor argentino que se puso en su piel en la película, manifestó a través de su cuenta de X: “Abrazo al cielo Alvarito.
Gracias por dejarme contar tu historia”, acompañado de una de las últimas fotos que se sacó con él en la filmación.
Por su parte, Bayona manifestó: “A pesar de su discapacidad (por la fractura), será recordado por no haber parado nunca de trabajar en la montaña, fundiendo nieve constantemente para poder abastecer de agua a sus compañeros”. .